que tu aire
erice. Me erice.
Un tibio viento llega hasta el fondo
debajo
en todas partes
suspírame de nuevo
y me quedo ahí.
Tibio. Ese calor incontrolable que aunque apriete las piernas, no se va.
Los ojos cerrados parpadean más rápido y se calman al terminar tu respiro.
Tu aire va quemando, se va impregnando.
Recorrido incierto.
Y vuelve a suspirar.
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